La hilacha está estacionada

a un lado de la tierra donde Ella permanece sentada

esperando a que el aire ingrato

venga y las levante a ambas.

 

La culpa la tiene lo profundo

donde Ella se ha establecido,

la culpa la tiene el viento

que no se hunde en el vacío.

 

El agua cae

la hilacha se moja

Ella no siente

que se ahoga.

 

Sumergidas pasan los días

en un remojo combinado,

esta vez Ella no espera

un milagro sagrado.

 

Ella se levanta

y siente.

 

Volando estás

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