Archivos Mensuales: abril 2012

Cuerpos atractivos

Hace unos años encontré una carta que había escrito hace otros años para un chico que me gustaba. Al re/leerla me alegré de no habersela entregado. La carta empezaba así:

Puedo contar con los dedos de una mano las veces que he vomitado en mi vida. Puedo contar con los dedos de la otra mano, las veces que no he podido dormir por pensar en un chico que me gusta.

Esa carta la escribí la segunda noche sin dormir pensando en él. Pero los vómitos poco tenía que ver.

No sé vomitar. No sé como ni cuando se aprende. Lo detesto. Es una de las sensaciones más horribles que he experimentado. La última vez que vomité, tenía 18 años.  Camión Futura, segunda clase,  viaje de Acapulco a Querétaro, toda la noche.

Ayer a las 5 am sentí el primer impulso. Siete años después, por cuarta vez en mi vida.

Los vómitos son injustos. Después de ese forcejeo contradictorio del cuerpo que pide más y no tiene para dar, hay que recordar: donde está el Cif, ir a la cocina, abrir la puerta, sacar el limpiador y limpiar el baño. Todo eso con los 0.00003 gramos de energía restantes en tu cuerpo (sé que la energía no se mide con gramos)

Con el baño limpio, volver a dormir. Sólo hasta que suene la alarma. Es uno de esos días en los que hay que salir de casa.

No desayuno. Espero un colectivo con asientos disponibles para poder viajar sentada. Después de 20 minutos me bajo.  Respiro. Camino por Córdoba. Siento el vaivén. De gente, de líquido. Busco alrededor. Nada. No hay ningún lugar para entrar a un baño. Córdoba y Viamonte. No puedo más.

La gente me ve. Obvio. Pero no se acerca. Obvio. Entre mi desprendimiento físico pienso “creerán que estoy borracha”. Es una posibilidad.

Una cuadra más tarde, otra vez. Una chica me ve. Me siento afuera de un edificio. Saco las toallitas húmedas, siempre en mi bolso, consejo de mi mamá. Seco el sudor, las lágrimas. Siempre que vomito, lloro. Para mi, son correlativos.

No considero la posibilidad de no seguir. Sé que hay que hacerlo.

Espero. Sigo. Pienso.

¿Por qué la gente no se acerca? ¿Por qué no pregunta? ¿Por qué la indiferencia? ¿Por qué el ignorar a otro ser humano? ¿obviar la ayuda? ¿En México también me hubieran ignorado? ¿es una cuestión de cultura o de humanidad? ¿De capital o de provincia?

Faltó el desmayo. Un cuerpo inconsciente es más atractivo.

Invitado de la semana

 

(disparos)

La pila duracell elegida para hacerme mover el brazo izquierdo imparablemente.

Los chinos con la etiqueta ovalada y dorada.

Los diferentes colores.

Los bigotes estáticos.

No necesito caja de arena.

Los dueños  no tienen que limpiarla.

(policía)

Tic tac el sonido.

Como un reloj en el brazo.

Jamiroquai.

Mi brazo se mueve al ritmo.

Creamfields con otros gatos.

Todos los gatos.

Éxito total.

Se escribe en los diarios.

Todos con el brazo en alto.

(ambulancias)

Mi brazo sigue en movimiento.

Y sigo escribiendo.

(viviendo)

Escribió: el gato de la fortuna.

Yo también fui el futuro

1880893. Hasta el momento de escribir este post ese es el número de veces que el cortometraje Niños Incómodos ha sido visto, lo cual no quiere decir que haya 1880893 reflexiones.

Cuando este comercial comenzó a saturar los timelines de mis redes sociales decidí darle una oportunidad.

La producción, dirección y ejecución de la idea más la actuación de los niños me parece fenomenal.

 

 

Para.

Detén el cuadro.

El miedo que se ve en los ojos del niño que esta siendo asaltado ¿es sólo parte de una actuación?

Ha despertado mucha polémica y la verdad me da flojera leer quien defiende los derechos de los niños y quien los políticos por que es volver al guiri guiri.

Esta es sólo una reflexión más.

Yo no sé a ustedes, pero a mi también mis maestros me dijeron en todos los colegios a los que fui, religiosos  o no, que yo era el futuro de México. En primaria, en secundaria y en la prepa.

Y cuando veo este mismo discurso, 15 años después me da flojera pensar que seguimos otorgándoles a los niños de hoy la misma culpa y responsabilidad que me encajaban a mi en esa época. Mientras los adultos nos dedicamos a, bueno, encajarles esa culpa y esa responsabilidad.

Si, los niños son el futuro, pero nosotros somos el presente y cómo nosotros les enseñemos, los informemos, los eduquemos y más importante, los queramos, hoy, eso será su futuro.

No le quito de ninguna manera el peso que tienen las consecuencias de las decisiones de un presidente o un candidato. Si el futuro está en sus manos (y en la consciencia de los niños), tomemos al presente en las nuestras.

 

 

 

 

(Y dejémonos de joder)

Martes de desembarques

y en el fondo la toalla de baño.

La sacudo y cae arena.

Recuerdo el atardecer en el que la intrusa se coló en las fibras de algodón.

Me recuerdo a mi.

Ahí.

Siempre en Domingo

Había una vez un país que transmitía por señal de aire, un programa musical con invitados nacionales y a veces internacionales. Esto no tiene nada que ver con el post de hoy salvo que, un muy querido amigo me ha ofrecido uno de sus textos para publicarlo aquí. Y con ello se me ocurrió inaugurar los domingos de artistas invitados a mi blog. Para mi es un honor contar con una de las pequeñas joyas de Erick, pasé usted y disfrute.

-Yo te amaba!
Aún lo haces
– No desde nuestro último adiós
Mientes
– ¿Por qué habría de hacerlo?
Por molestar
– Podría hacer otras cosas
Pero te gusta mentir
– No a ti , jamas a ti
¿Por qué creerte?
– Porque me gusta mentir
¿Entonces mientes?
-Ya te dije, jamas a ti
¿Y que harás ?
– Convencerte
¿De qué?
– De mi falso amor
¿Crees amarme?
– Creo haberte olvidado
¿Y dónde queda el falso amor?
– En venir a verte
¿No valgo  la pena?
– No, por eso vengo.
¿Para convencerte?
– Para amarte
¿Por qué ?
– No me gusta el falso amor
¿Por que mejor no lo olvidas?
– El amor son tus ojos, ¿cómo podría ?
¿Cómo lo hiciste la primera noche?
– Jamás lo hice.
¡Mientes!
– Me gusta mentir , pero jamás a ti
Aún no me convences.
– ¿Por qué?
Por que tú no lo estás
– ¿Qué quieres de mi?
Todo
– ¿Por qué ahora ?
Siempre lo fue
– ¡Mientes!
No me gusta mentir
– ¡Lo hiciste! Y lo hiciste mientras te amaba
¿Ya no me amas?
– ¿Cómo podría?
Como la primera noche
– Con la última dejé de hacerlo
Ésta aún no termina
– ¿Y qué propones ?
Besarnos
– ¿Y luego?
Y luego nada
– ¿Entonces ?
Solo bésame
– No entiendo
Jamás lo hiciste
– ¿Y ahora me castigas ?
Fuiste tu verdugo
– Y tú la juez
Yo sólo observe
– ¡Y no hiciste nada!
¡Hice todo!
– No entiendo…
Jamás lo hiciste
– ¿Qué hiciste?
Resistir amarte
– ¡Mientes!
Sí, jamás lo logré.
– ¿Entonces?
Bes…

LAF. Erick Soriano Rendón

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Semana del turismo

Montevideo en días santos. Vacío. Son días de guardar. No. La perfecta excusa para vacacionar. No doy mi voto a favor a encerrarse cuatro días, llorar tres y celebrar el último, al menos no por razones religiosas.

Los días son santos. Sólo aquellos que se han tomado todo el vino, y no el de consagrar, caminan por las calles. Santos árboles lindos Batman.

Las noches no son tan santas. Todos los bares están abiertos. Santa luna llena Batman.

El cine, el motivo de mi visita, nos recibe. Las salas no se llenan. Son días santos. Por las noches tampoco.

Aire, pero no de ciudad capital. Frío, excepto el recibimiento.

Los capitalinos se han ido. Los provincianos y extranjeros no han llegado. O están escondidos.

La ciudad está tomada. Santa tranquilidad. Lástima que los santos no puedan aprovechar la semana del turismo.

La hilacha está estacionada

a un lado de la tierra donde Ella permanece sentada

esperando a que el aire ingrato

venga y las levante a ambas.

 

La culpa la tiene lo profundo

donde Ella se ha establecido,

la culpa la tiene el viento

que no se hunde en el vacío.

 

El agua cae

la hilacha se moja

Ella no siente

que se ahoga.

 

Sumergidas pasan los días

en un remojo combinado,

esta vez Ella no espera

un milagro sagrado.

 

Ella se levanta

y siente.

 

Volando estás