Archivos Mensuales: marzo 2012

cero punto cuatro grados

Ayer, por casualidad, leí en el diario argentino Página 12 una nota llamada “Memoria sísmica” donde el autor, Gerardo Albarrán de Alba relata el temblor que vivieron muchos habitantes de México (país y no ciudad) el pasado martes y sus réplicas a lo largo del día.

Yo nací en el 87, en el 85 yo no existía ni en los planes de mis padres. En Querétaro donde antes y después de mi nacimiento ellos vivieron, no tiembla. Pero seguramente se acuerdan, mi padre de los diarios, mi madre de la radio, de las imágenes vistas e imaginadas de la ciudad de México después de la sacudida.

Ese año el número del terremoto llegó al 8.1, el martes pasado 7.8. No tengo herramientas académicas y comprobables sobre la diferencia que hacen esos 0.4 grados en los movimientos terrestres, pero según dicen los que viven ahí, los que evacuaron, los que lloraron y los que sobrevivieron, que se sintió igual.

Entonces me pregunto: Si a pesar de los números, fue un terremoto con una fuerza similar ¿por qué esta vez no nos derrumbamos?. Sólo puedo pensar que si el exterior es reflejo del interior entonces algo ha cambiado en nosotros. En 27 años, nuestra tierra se ha fortalecido, se han abierto surcos pero no nos hemos caído en ellos. No es que el cemento sea más fuerte, sino que los mexicanos lo somos.

Que no solo aquellos números que nos evacuan en momentos inesperados sean los que nos movilicen. Que el número de muertes por la puta guerra que vivimos y que los miles de pesos que cuesta esta salida de fin de semana del Vaticano sirvan de algo.  Que nuestra edad no sea pretexto de nada.

Salgamos y cuestionemos. Los que dicen que quieren hacer no hacen. No nos sirven las disculpas del presidente ni los rezos de un señor mayor que nos usa como escala entre sus vuelos. Los que podemos hacer, hagamos.

Ante un temblor, salimos a la calle buscando la seguridad, pero no.

No hay que movernos solo cuando la tierra nos obliga.